Nuestra lengua es muy rica en términos, podemos utilizar diferentes modos para referirnos a una misma cosa. También se puede quitar intensidad a las tragedias con las palabras adecuadas o, al contario, convertir en tragedia lo simple. Del mismo modo se pueden enviar mensajes escondidos o camuflados entre un numeroso grupo de palabras. El titulo de esta columna es un ejemplo de la riqueza de uso de nuestra lengua. Y suena hasta bien, y es que hasta invita a dar la razón a quien lo dice, al quedar el receptor del mensaje un poco anodadado ante los términos utilizados. Lo cierto es que “eliminar las tutela judicial en los despidos” ha sido una de las peticiones de la patronal empresarial, representada por la CEOE, en las negociaciones habidas entre sindicatos, gobierno y patronal, que dicho sea de paso han actuado más como viejo patrón de principios del siglo XX que como auténticos empresarios. Pero como diría un castellano viejo, “al pan, pan y al vino, vino”, es decir, las cosas por su nombre. Y en esa estamos.
Lo cierto es que por primera vez en lo que llevamos de democracia se ha roto el diálogo social. Y lo ha hecho la CEOE, pues los sindicatos han actuado “exigentes pero responsables”. Y se ha producido esta ruptura cuando más se necesitaba de la concertación social ante la grave crisis económica que azota al mundo. Parecía que antes del día dos de julio todo iba por buen camino y que se podría llegar a un acuerdo. Pero desgraciadamente ese fatídico día el Presidente del PP, Sr. Rajoy, tuvo un almuerzo con la cúpula de la organización patronal que es como merece llamarse a partir de ahora. No sabemos lo que hablaron entre copas y aperitivos, pero lo cierto es que desde ese momento se produjo la radicalización de los representantes de la patronal y vinieron las peticiones imposibles para con nuestro estado de bienestar. Y es que pedir la rebaja en las cotizaciones de la seguridad social para los empresarios en algo más de cinco puntos, es poner en peligro el futuro de este sistema de Seguridad Social que nos hemos dado entre todos y que tanto nos ha costado construir. Hemos dicho más de una vez que los trabajadores no han producido la crisis económica que padecemos y que por lo tanto no deben ser quiénes paguen sus consecuencias. Pedir también que los días de baja de un trabajador a partir del cuarto día lo pague íntegramente el gobierno, o que éste asuma el pago completo de la seguridad social de trabajadores sometidos a un E.R.E. (expediente de regulación de empresa), es decir no al diálogo social. Y es que todas estas peticiones de la patronal vienen a comprometer el déficit público y el equilibrio del sistema de la Seguridad Social. Es más que evidente que desde la CEOE se ha buscado principalmente que no se llegara a acuerdo alguno porque no ha habido voluntad para ello. Pero lo que ya ha rizado el rizo ha sido la petición patronal de “eliminar la tutela judicial en los despidos”, que dicho de otra manera desde la CEOE se pretendía desregular el marco laboral para que un trabajador despedido no pudiera acudir a los tribunales. O lo que es lo mismo, “el despido libre”. Esto es decir no a la concertación que es lo que al fin y al cabo se pretendía. Los trabajadores, han dejado claro los sindicatos, no pueden salir de la crisis con recortes en derechos sociales.
Todos los analistas coinciden en que el irresponsable no al diálogo social por parte de la patronal ha tenido un origen y finalidad política por encima de todo, quizás favorecer los intereses del Partido Popular de que cuanto peor esté la situación, más probabilidades tendrían ellos de provocar una grave crisis política que terminase con el acceso del PP al gobierno de la nación. Pero sabemos que no todos los empresarios han estado de acuerdo con la actuación de la cúpula de la CEOE. Y es que, como ya ha dicho alguno, por pedir tan sólo les ha quedado, como en la edad media, volver al derecho de pernada.
Blog de Rafael Tous sobre información y opinión sobre todo lo que acontece en Lebrija y en España.
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martes, 28 de julio de 2009
martes, 21 de abril de 2009
Demasiada prisa
Demasiada prisa. Excesiva prisa está mostrando el Sr. Rajoy por llegar al gobierno de la nación. Corre como si en el tiempo le fuera la vida. Quizás es que piense que si no le llega pronto la oportunidad, está le dará la espalda definitivamente. La nueva imputación a uno de sus principales apoyos, Francisco Camps, en el caso Gürtel investigado por el juez Garzón, le ha hecho pisar nuevamente el acelerador de las tragedias. Es raro el día que al PP no le sale un nuevo imputado por corrupción. Es por ello que tiene prisas, y para Rajoy suelen ser muy malas consejeras. Y ha optado nuevamente por anunciar otro fin del mundo, otra calamidad para nuestro país. Una más a añadir a la larga lista que va tejiendo el PP desde hace años y que no se confirman después en un ejemplo de que “no da ni una”. Empezaron con el “España se rompe”, que si se vendía España a los nacionalistas, que Navarra gobernada por Batasuna, que España rendida y derrotada ante el terrorismo de ETA, y ahora nos vienen pidiendo una reunión urgente del Pacto de Toledo porque manifiesta que “las pensiones no llegarán a los pensionistas”. Pero la realidad es que España no sólo no se rompe, sino que en el País Vasco gana las elecciones Psoe y gobierna en coalición con PP, que Navarra no está gobernada por Batasuna, y que a ETA en los cinco últimos meses le han detenido tres máximos dirigentes como una prueba irrefutable de la política antiterrorista, eficacia policial y de la buena coordinación entre jueces, policías y guardia civil. Y además la Seguridad Social va a volver a terminar el año con un nuevo superávit en sus arcas. Unas arcas que cuentan en la actualidad con un fondo de 58.000 millones de euros, cifra astronómica nada despreciable.
Y pide la reunión del Pacto de Toledo ante un gobierno de Zapatero que ha ido cumpliendo a rajatabla sus promesas y compromisos ante los ciudadanos de ir subiendo las pensiones mínimas a los sectores más necesitados, como las de viudedad. Rajoy y el PP nos avisan de peligros para los pensionistas de no cobrar sus pensiones. Vuelve Rajoy a demostrar que es uno de los políticos más irresponsables de este país, para el que todo vale. Demuestra que le da igual la angustia que pusieran sentir miles de jubilados ante sus palabras. Palabras que por otra parte no tiene otra finalidad que crear esa sensación para ver si así obtiene los votos siempre le faltan. Es indecente, vergonzoso y deleznable crear alarma social entre las personas mayores, pero ésta es la forma de hacer política de la derecha española. La política del miedo, la de convertir en arma electoral lo que sea.
El Pacto de Toledo se firmó en 1995, gobernando Felipe González. En dicho pacto se establece las líneas de actuación y las reformas a introducir en el sistema de pensiones contributivo, así como las recomendaciones que se proponen para reforzar el sistema. Y entre su articulado hay uno muy interesante y que firmó también el PP. En él se recoge el compromiso de no hacer arma electoral de las pensiones. Pero aquí parece que da igual a lo que uno se comprometa, o lo que uno firme, todo pasa a ser papel mojado porque al final lo que se pretende es crear confusión y alarmismo.
Es sorprendente que quien propone continuamente como medida ante la crisis congelar el sueldo de trabajadores pero no de los altos ejecutivos, que quién propone retrasar la edad de jubilación por encima de los 60 años cuando nuestros principales modelos europeos la tienen establecida a los sesenta, nos vengan ahora exigiendo la “garantía de un sistema de pensiones sostenible y justo”. Pero una vez más dejan de explicar qué significado tiene para ellos la palabra “justo”. ¿Para quién tiene que ser justo? Lo cierto es que para la crisis proponían “medidas de verdad”, esas que pudimos averiguar que se referían a un despido más barato para el empresario. Y para las pensiones un sistema “justo”, palabra que da miedo en boca de dirigentes del PP por el concepto que tienen de justicia y que vemos en el día a día. Lo cierto es que hablan de peligro para las pensiones y entre sus medidas ante la crisis está la de reducir las cotizaciones a la seguridad social. ¿Cómo se pretende desde el Partido Popular garantizar un sistema que se mantiene con las cotizaciones de empresarios y trabajadores si estas se reducen? ¿O acaso nos pretenden embarcar en un sistema para después dejarnos en la estacada como hizo Doña Esperanza Aguirre en los sucesos de Bombay con los empresarios que la acompañaban? Es decir, huyendo de estampida, sálvese el que pueda, y yo la primera. Y es que la derecha española va por muy mal camino. Lo cierto es que la derecha más antisocial de Europa, junto a la de Berlusconi, el amigo de Aznar y padrino de boda de su hija, no son capaces de desprenderse de su olor a incienso e instalarse en parámetros de modernidad. Pero la vicepresidenta Tersa Fernández de la Vega ha dejado muy claro que el gobierno “no va a dar ni un paso atrás en nuestro sistema de protección social”.
Y pide la reunión del Pacto de Toledo ante un gobierno de Zapatero que ha ido cumpliendo a rajatabla sus promesas y compromisos ante los ciudadanos de ir subiendo las pensiones mínimas a los sectores más necesitados, como las de viudedad. Rajoy y el PP nos avisan de peligros para los pensionistas de no cobrar sus pensiones. Vuelve Rajoy a demostrar que es uno de los políticos más irresponsables de este país, para el que todo vale. Demuestra que le da igual la angustia que pusieran sentir miles de jubilados ante sus palabras. Palabras que por otra parte no tiene otra finalidad que crear esa sensación para ver si así obtiene los votos siempre le faltan. Es indecente, vergonzoso y deleznable crear alarma social entre las personas mayores, pero ésta es la forma de hacer política de la derecha española. La política del miedo, la de convertir en arma electoral lo que sea.
El Pacto de Toledo se firmó en 1995, gobernando Felipe González. En dicho pacto se establece las líneas de actuación y las reformas a introducir en el sistema de pensiones contributivo, así como las recomendaciones que se proponen para reforzar el sistema. Y entre su articulado hay uno muy interesante y que firmó también el PP. En él se recoge el compromiso de no hacer arma electoral de las pensiones. Pero aquí parece que da igual a lo que uno se comprometa, o lo que uno firme, todo pasa a ser papel mojado porque al final lo que se pretende es crear confusión y alarmismo.
Es sorprendente que quien propone continuamente como medida ante la crisis congelar el sueldo de trabajadores pero no de los altos ejecutivos, que quién propone retrasar la edad de jubilación por encima de los 60 años cuando nuestros principales modelos europeos la tienen establecida a los sesenta, nos vengan ahora exigiendo la “garantía de un sistema de pensiones sostenible y justo”. Pero una vez más dejan de explicar qué significado tiene para ellos la palabra “justo”. ¿Para quién tiene que ser justo? Lo cierto es que para la crisis proponían “medidas de verdad”, esas que pudimos averiguar que se referían a un despido más barato para el empresario. Y para las pensiones un sistema “justo”, palabra que da miedo en boca de dirigentes del PP por el concepto que tienen de justicia y que vemos en el día a día. Lo cierto es que hablan de peligro para las pensiones y entre sus medidas ante la crisis está la de reducir las cotizaciones a la seguridad social. ¿Cómo se pretende desde el Partido Popular garantizar un sistema que se mantiene con las cotizaciones de empresarios y trabajadores si estas se reducen? ¿O acaso nos pretenden embarcar en un sistema para después dejarnos en la estacada como hizo Doña Esperanza Aguirre en los sucesos de Bombay con los empresarios que la acompañaban? Es decir, huyendo de estampida, sálvese el que pueda, y yo la primera. Y es que la derecha española va por muy mal camino. Lo cierto es que la derecha más antisocial de Europa, junto a la de Berlusconi, el amigo de Aznar y padrino de boda de su hija, no son capaces de desprenderse de su olor a incienso e instalarse en parámetros de modernidad. Pero la vicepresidenta Tersa Fernández de la Vega ha dejado muy claro que el gobierno “no va a dar ni un paso atrás en nuestro sistema de protección social”.
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