Dentro de breves días será investido como nuevo Presidente del Gobierno de España Mariano Rajoy. José Luis Rodríguez Zapatero abandonará La Moncloa tras ocho años de gobierno para irse a vivir a su tierra natal en León. Como de bien nacido es ser agradecido, no estaría bien que en su marcha no se le reconociera al menos sus servicios y que no fueron pocos para este país al que tuvo siempre por delante de sus intereses particulares o del propio partido gobernante. Como le dice el periodista Javier Sardá en un artículo reciente, “lo realizado por el Presidente Zapatero no caerá en saco roto”. Dejo enlace de al mismo por su interés, http://rafaeltous.blogspot.com/2011/12/gracias-zapatero-articulo-de-javier.html . Rajoy dice ahora que no será fácil, que no tiene una varita mágica para resolver los problemas y pide el apoyo y la comprensión de los ciudadanos, el mismo apoyo y comprensión que le negó a Zapatero en momentos muy difíciles para España. Zapatero tuvo un recorrido difícil, llenos de chinitas en el camino por quienes les llegó a importar poco que España cayera al mismo abismo de Grecia, Portugal, Irlanda… Pero a pesar de todo Zapatero salvó al país del rescate con medidas que iban contra sus propias convicciones y que tuvieron el voto en contra de Rajoy a pesar de creerlas como necesarias. Dice Sardá que Zapatero demostró ser un presidente con altura de miras, es cierto que incrementó los derechos de los españoles y protegió a los que más apoyos necesitaban. Y ahí está la Ley de la Dependencia que se convirtió en cuarto pilar del Estado junto a las pensiones, la educación y la sanidad. Precisamente los mismos pilares que hoy el PP pretende sacrificar en primer lugar con la supuesta intención de sacarnos de la crisis, aunque pienso que más bien pretende aprovechar la crisis para seguir desregulizando la sociedad y la economía, probablemente intente convertir a los pilares del estado en un negociete de amigos. Recomiendo entrar en internet para leer el artículo de Sardá y que se titula “Gracias, Zapatero”.
En esta semana comienza el juicio contra Camps, la punta del iceberg de la trama Gürtel y que trae consigo otros juicios como el de la financiación ilegal del PP. Por cierto en estos días Camps ha vuelto a salir a la palestra pública junto a Jauma Matas, expresidente balear y que también está imputado por corrupción, por ayudar a Urdangarín a recaudar fondos para no se sabe a cambio de qué servicios. Y es que la monarquía española ha vuelto al epicentro de todas las noticias y no sabemos cómo terminará el asunto pues en el mismo asunto de Urdangarín está el secretario particular de las infantas o la misma princesa Cristina que figura como socia en el negocio de su marido. Lo cierto es que la monarquía, que está cogida con alfileres y cuyo principal sustento ha sido el propio rey con su actuación el 23 F, se tambalea con estos asuntos. Si se quiere fortalecer la institución, hay que hacerla más transparente en sus gastos e ingresos, no debemos olvidar que el rey ha disfrutado de cierta bula ante los medios por los hechos señalados, bula de la que no disfrutará el príncipe Felipe. Sus presupuestos deben ser sometidos a control parlamentario y conocidos por la ciudadanía.
Nos hemos enterado que la administración americana está satisfecha con las medidas que Rajoy piensa imponer en España. Lamentable que la conozcan antes que los propios españoles a los que Rajoy ha ninguneado hasta ahora. Aunque Rajoy no ha anunciado nada, si se van filtrando algunos temas, como por ejemplo que el gobierno del PP pretende empezar sus recortes por la Dependencia cuyos beneficiarios son personas que ni protestan, ni salen a la calle porque apenas tienen fuerza para ello. También se habla de una subida del IVA de al menos hasta el 20%. Y ello me trae a la memoria la rebelión encabezada por el mismo Rajoy, Aguirre y Arenas y que recogieron más de 400.000 firmas contra la subida al 18 % que tuvo que hacer Zapatero. Para Rajoy esa subida “era un sablazo”. Si actuara con ética y coherencia ahora debería bajar el IVA a su estado anterior, pero está claro que no va a ser así.
También hemos conocido ahora por el mismo Rajoy, Zapatero lo calló, que el BCE pidió en agosto a Zapatero devaluar los salarios hasta los 400 € al mes a cambio de seguir comprando deuda española. Zapatero no cedió al chantaje, ¿lo hará Rajoy?
Blog de Rafael Tous sobre información y opinión sobre todo lo que acontece en Lebrija y en España.
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miércoles, 14 de diciembre de 2011
Popurrí antes de navidad
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lunes, 14 de noviembre de 2011
lunes, 24 de mayo de 2010
Medidas de ajuste y la dependencia
La ley de la Dependencia, auspiciada por el gobierno socialista, es uno de los más importantes avances sociales realizados en los años que llevamos de democracia. Desde mi opinión, el más importante junto con la conquista de las libertades democráticas, hasta el punto de que hoy es uno de los pilares en que se sustenta el Estado de Bienestar, junto a la educación, la sanidad y las pensiones. Gracias a la misma, la dependencia se ha convertido en un derecho de los españoles. Son muchos los ciudadanos que necesitan una ayuda total o parcial al no poder desenvolverse por sí mismos. Son muchos los españoles que tuvieron que abandonar, descuidar obligaciones familiares, o incluso no pudieron realizar un trabajo remunerado, para poder atender a un familiar incapacitado o bien enfermo en los últimos años de su vida. Esta ley vino a tratar de resolver una situación injusta, y bueno es que el Estado proporcione más a quién más lo necesite como puedan ser nuestros dependientes.
Desde su implantación la ley no ha estado exenta de dificultades. La primera de ellas debida al boicot del Partido Popular que no cree en el Estado de Bienestar y en los derechos sociales. Sabido es que en las comunidades donde gobierna el PP, se alarga y alarga el procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia ante la desesperación ciudadana. En muchos casos les fue reconocida cuando ya habían fallecido o cuando habían pasado más de tres años desde su solicitud. Prueba de ello es que Andalucía, gobernada por el Partido Socialista, es la comunidad autónoma en la que más ciudadanos tienen reconocida su dependencia, por encima de los 150.000, cifra muy superior a la de los dependientes reconocidos conjuntamente entre Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia, gobernadas por el PP. Considero que el reparto de los fondos por el Estado entre las comunidades y municipios para la aplicación de la dependencia, no debería hacerse en función del número de habitantes sino de la cantidad de dependientes reconocidos, primándose con ello el esfuerzo en su aplicación. No sería justo darle a Andalucía menos fondos que a Madrid, contando nuestra Comunidad con más dependientes reconocidos.
La Dependencia se ha convertido también en una fuente de empleo dentro del Estado de Bienestar social en que vivimos. Así Lebrija, con un alto número de dependientes, únicamente contaba a la entrada de la nueva corporación con cuatro auxiliares de ayuda a domicilio. Tres años después, a día de hoy, disponemos de ochenta auxiliares que dejan a las claras el gran esfuerzo que ha realizado la actual corporación para que los lebrijanos y lebrijanas tengan reconocida su dependencia. Gracias a las políticas municipales no sólo se han podido reconocer más dependientes sino que se ha podido aumentar el número de auxiliares de ayuda a domicilio.
Desde el PP, aprovechando la actual situación de crisis, ya se han oído voces pidiendo la paralización y eliminación de la ley de la Dependencia. Pero el gobierno socialista no les ha hecho caso, y en su política de ajustes por la crisis preserva y mantiene toda la columna vertebral de la política social como las prestaciones y servicios de Dependencia que se conservan íntegros. Y es que algunos presidentes de Comunidades gobernadas por el PP tienen una visión muy particular de lo que son prestaciones y ayudas sociales. Es curioso ver al presidente de la Comunidad gallega, Núñez Feijóo del PP, repartir los portátiles del programa Escuela Tic 2.0 entre los colegios privados, dejando a la educación pública de lado, o cómo los niños y niñas en los comedores escolares se ven obligados a consumir comida fría a base de jamón cocido porque no se les paga a las empresas de cátering. Es la forma de entender las políticas sociales desde el PP.
El gobierno de Zapatero ha dictaminado que respecto a la ley de la dependencia se elimina la retroactividad y a partir del 1 de junio se fija un tiempo máximo de seis meses para la resolución de las solicitudes sobre el reconocimiento de la situación de dependencia y la prestación a recibir. Y es que al dependiente lo que le interesa no es que se tarde tres años en reconocerse y cobrarla, a veces fallece antes, sino que se aplique cuanto antes para poder ser atendido en sus necesidades. Con esta medida de eliminar la retroactividad y poner un plazo de gestión máximo de seis meses, se suprimen retrasos injustificados, permitiendo además que más personas puedan disponer del servicio de ayuda a domicilio, creándose más empleo en este sector ya que se destina más dinero al pago de los servicios. Y es que desde el gobierno de Zapatero se apuesta por el sostenimiento del Estado de Bienestar a pesar de la alarma social que pretende crearse desde el PP desvirtuando la información sobre las medidas de ajuste, siguiendo su máxima de “miente que algo queda”.
Desde su implantación la ley no ha estado exenta de dificultades. La primera de ellas debida al boicot del Partido Popular que no cree en el Estado de Bienestar y en los derechos sociales. Sabido es que en las comunidades donde gobierna el PP, se alarga y alarga el procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia ante la desesperación ciudadana. En muchos casos les fue reconocida cuando ya habían fallecido o cuando habían pasado más de tres años desde su solicitud. Prueba de ello es que Andalucía, gobernada por el Partido Socialista, es la comunidad autónoma en la que más ciudadanos tienen reconocida su dependencia, por encima de los 150.000, cifra muy superior a la de los dependientes reconocidos conjuntamente entre Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia, gobernadas por el PP. Considero que el reparto de los fondos por el Estado entre las comunidades y municipios para la aplicación de la dependencia, no debería hacerse en función del número de habitantes sino de la cantidad de dependientes reconocidos, primándose con ello el esfuerzo en su aplicación. No sería justo darle a Andalucía menos fondos que a Madrid, contando nuestra Comunidad con más dependientes reconocidos.
La Dependencia se ha convertido también en una fuente de empleo dentro del Estado de Bienestar social en que vivimos. Así Lebrija, con un alto número de dependientes, únicamente contaba a la entrada de la nueva corporación con cuatro auxiliares de ayuda a domicilio. Tres años después, a día de hoy, disponemos de ochenta auxiliares que dejan a las claras el gran esfuerzo que ha realizado la actual corporación para que los lebrijanos y lebrijanas tengan reconocida su dependencia. Gracias a las políticas municipales no sólo se han podido reconocer más dependientes sino que se ha podido aumentar el número de auxiliares de ayuda a domicilio.
Desde el PP, aprovechando la actual situación de crisis, ya se han oído voces pidiendo la paralización y eliminación de la ley de la Dependencia. Pero el gobierno socialista no les ha hecho caso, y en su política de ajustes por la crisis preserva y mantiene toda la columna vertebral de la política social como las prestaciones y servicios de Dependencia que se conservan íntegros. Y es que algunos presidentes de Comunidades gobernadas por el PP tienen una visión muy particular de lo que son prestaciones y ayudas sociales. Es curioso ver al presidente de la Comunidad gallega, Núñez Feijóo del PP, repartir los portátiles del programa Escuela Tic 2.0 entre los colegios privados, dejando a la educación pública de lado, o cómo los niños y niñas en los comedores escolares se ven obligados a consumir comida fría a base de jamón cocido porque no se les paga a las empresas de cátering. Es la forma de entender las políticas sociales desde el PP.
El gobierno de Zapatero ha dictaminado que respecto a la ley de la dependencia se elimina la retroactividad y a partir del 1 de junio se fija un tiempo máximo de seis meses para la resolución de las solicitudes sobre el reconocimiento de la situación de dependencia y la prestación a recibir. Y es que al dependiente lo que le interesa no es que se tarde tres años en reconocerse y cobrarla, a veces fallece antes, sino que se aplique cuanto antes para poder ser atendido en sus necesidades. Con esta medida de eliminar la retroactividad y poner un plazo de gestión máximo de seis meses, se suprimen retrasos injustificados, permitiendo además que más personas puedan disponer del servicio de ayuda a domicilio, creándose más empleo en este sector ya que se destina más dinero al pago de los servicios. Y es que desde el gobierno de Zapatero se apuesta por el sostenimiento del Estado de Bienestar a pesar de la alarma social que pretende crearse desde el PP desvirtuando la información sobre las medidas de ajuste, siguiendo su máxima de “miente que algo queda”.
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