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lunes, 23 de junio de 2014

De vuelta a las andadas

La semana pasada hubo pleno municipal, el habitual de todos los meses. Confieso que aunque suelo verlo asiduamente, en esta ocasión, debido la coincidencia del mismo con el partido España contra Chile, no lo vi en su totalidad. Pero terminado el triste partido de la selección española que nos deja fuera del mundial después de seis años de felicidad futbolística, cambié de canal y me pasé al pleno municipal. Y la verdad que durante un instante no sabía si me había equivocado de canal y si me encontraba en unos de esos programas que se llaman del corazón pero que se gritan, se insultan y no se respetan la palabra. Pero no, no eran esos personajes de un Sálvame cualquiera. Ahí estaba el Sr. Monge que volvía a las andadas, a la falta de respeto a la institución, a la falta de respeto a nuestra alcaldesa que aguantaba con más paciencia de la que me consta reclaman algunos ciudadanos en la calle. Quizás es que fuera eso lo que pretendía, que se le igualara en la pérdida de modales y de papeles, quizás que le expulsaran del pleno. Lo cierto es que volvió a las andadas no respetando el reglamento que fue aprobado entre todos. Crispación es lo que vi, mucha crispación. Demasiada, como volviendo a tiempos pasados. No sé si es que alguno se ha molestado por tener que cumplir con su función de concejal a la misma hora en que España jugaba su decisivo partido, quizás hubiera preferido que se hubiera adelantado o atrasado el pleno municipal para no hacerlo coincidir con el partido de fútbol. Puede que sea eso, que se haya tenido que molestar al tener que trabajar jugando la selección española. Pero el ser concejal, representar al pueblo de Lebrija tiene estas situaciones, que no se tiene horario, que no se es concejal sólo unas horas al día,  que se representa a los lebrijanos y lebrijanas las veinticuatro horas del día, en definitiva que no hay horario. Y esto deben asumirlo si pretenden ser concejales, que hay que priorizar y poner por delante su obligación antes que su devoción particular e íntima. Pero el optar entre ver el partido de fútbol o el pleno es algo que solamente podemos hacer los ciudadanos de a pié. Esto es algo que el Sr. Monge debería entender o que algunos de sus compañeros de partido se lo deberían hacer comprender. Pero no, ahí estaba con toda la crispación en su cara. Y para colmo su frase más gloriosa, “el pleno se le ha ido a usted de las manos”. Ver para creer, vivir para ver. El ser concejal no es cuestión de un ratito como pretendieron hacernos ver algunos con el tripartito de triste recuerdo, el servicio público son 24 horas cada día. Estas actitudes son muy lamentables porque no se pueden dar esta imagen ante los ciudadanos, cuando se interviene en el pleno y mostrando sus ideas en un debate serio y democrático se está haciendo pedagogía ante nuestros vecinos y vecinas, se les está enseñando cual es el camino. Pero desgraciadamente el Sr. Monge, portavoz del PP, ha optado por el todo vale y la falta de educación en un más que mal ejemplo para todos, niños, jóvenes y mayores. Hacía algún tiempo que no pedía respeto y seriedad en el pleno, pero el Sr. Monge da un pésimo ejemplo anteponiendo los intereses particulares del PP antes que los de Lebrija. Este no es el camino, salvo que en el fondo sea sólo eso lo que se pretenda, crispación por encima de todo.


miércoles, 19 de enero de 2011

La apuesta

Acabo de recibir en mi domicilio particular un folleto del Partido Popular. Es pequeño, manejable y a todo color, muy buena calidad del papel, sin duda que ha costado un dinero curioso, pero claro para el PP no existe crisis que le impida anunciarse “como dios manda”. Contiene la imagen del candidato del PP, D. Javier Monge, a la alcaldía de Lebrija. Y poco texto, muy poco texto, una foto y poco más. Eso sí, por las dos caras. Me ha llamado la atención cierta decoloración en el rostro del candidato como si procurara emular a Michael Jackson que pretendió convertir el color negro de su piel en blanco a base de cirugía, pero aquí con un poquito de photoshop ha bastado. Pero no sé, quizás estos sean tan sólo imaginación o malos pensamientos míos, que esto de renegar al color oscuro de la piel quizás esté destinado únicamente a grandes artistas como Jackson.

Lo cierto es que ahí está, una foto, la foto que nos viene vendiendo a todos los lebrijanos con alguna colaboración indecente desde un tiempo a esta parte. Y es que el candidato del PP es tan solo eso, una foto que si se expone demasiado tiempo se decolora como un viejo periódico. No hace falta escarbar mucho para ello pues sólo con el aliento se derrumbaría como un castillo de naipes dada su escasa consistencia y sus pocos cimientos. Una foto y poco más.

Pero ahí está. Sus lemas, “la mejor apuesta” y “el cambio”. Y detrás la ristra de candidatos que le acompañan, algunos como fantasmas venidos desde el pasado, los responsables de los desaguisados ocurridos durante el triste período del tripartito. Y es que si el Sr. Monge se acompaña de semejante cohorte, de tan incomparable séquito, es que por supuesto asume la gestión de quienes gobernaron durante los nefastos años para nuestra ciudad que van de 2003 a 2007. Triste bagaje el que nos trae el Sr. Monge en sus alforjas. Quizás haya aceptado la decisión de otros de convertirse en cabeza de turco ante la incapacidad de algunos para asumir una derrota electoral en un período que pudiera considerarse a otros niveles como de viento a favor. Pero ahí está. D. Javier Monge, “la mejor apuesta”, o quizás “la única apuesta”. Y es que nadie medianamente serio quiere ser cabeza de cartel por el PP en Lebrija, que ya vendrán tiempos mejores.

Pero ahí está, “la mejor apuesta”, como si esto fuese una simple lotería o quizás el manifiesto de sus deseos, que esto se convirtiera en una lotería en la que la suerte le permitiera meter mano. Pero pensar así es menospreciar la capacidad de decisión de los vecinos a la hora de introducir la papeleta en la urna. Aunque de todas formas el PP y su dirección nacional llevan años menospreciando e insultando a los andaluces sin que ningún dirigente del PP andaluz les haya parado los pies hasta el momento. Lo cierto es que lo único que hemos llegado a conocer sobre el candidato lebrijano es su capacidad para crispar la vida ciudadana, para aprovechar lo que sea para “armar ruido” aunque el tiempo lo desmienta al instante o en pocos días. Su política más profunda durante la oposición ha sido la búsqueda de unas palmeras y de unos naranjos como si de una novela de intriga se tratara y que por cierto estaban colocados en su sitio o a punto de ser trasplantados. Pero sin embargo se olvida de Cuesta de Belén, uno de los mayores desaguisados por la política urbanística del PP lebrijano durante el tripartito y del que aún no se ha hablado suficiente, pues cuatro años de gobierno les dio para mucho. Y es que es difícil no acordarse de algunos sujetos cada vez que se sube alguna de las empinadas pendientes de la nueva barriada y que tantos problemas están trayendo a Lebrija y a sus vecinos. Pero no importa, ahí están, “la mejor apuesta” de los que fueron capaces de tirar el dinero público al construir una estación de bombeo justo encima dónde va la nueva estación de Renfe. Y los que se mostraron “tan eficaces” ahora pretenden ser “el cambio” y “la mejor apuesta”, y se atreven a hablar de vecinos y de abusos de poder. Ver para creer.

martes, 19 de octubre de 2010

Todo a 100

En el momento de escribir mi particular columna semanal, le dedico especial importancia al título. Unas veces lo elijo antes de escribir, y otras tras escribirlo. También hay veces en las que una vez que me he decidido por un título, lo he cambiado después de su primera lectura. Viene esto a cuento porque esta semana he tenido grandes dudas sobre por cual optar. “Todo a 100” fue mi primera decisión, pero también tuve como alternativas el de “Liquidación por cierre” o el de “Aventuras de una marioneta” que fue el título original que Carlos Collodi dio al libro que le hizo ser conocido internacionalmente y por el que pasó a la historia y que posteriormente se llamó “Las aventuras de Pinocho”.

Y es que el PP actual en Lebrija se encuentra instalado en una vorágine tal que parece vivir en un largo y eterno período de rebajas. Para vender sus productos utiliza todas las técnicas que el marketing actual conoce, incluida la de vender por debajo de su precio original. Y es que todo vale, aunque a veces más parece encontrarse en un período de “liquidación por cierre” o, más siniestramente, de “Cerrado por defunción”. Lo cierto es que no hay más que echar un vistazo a la prensa de Sevilla para encontrar un paralelismo entre los candidatos a la alcaldía de Sevilla, Zoído, y a la de Lebrija, D. Javier Monge. Incluso si les cambiamos el nombre, Zoído por Monge, y la localidad, Sevilla por Lebrija, no se notaría en absoluto el cambio ya que los dos están en su particular período de “Todo a cien”. Ambos están dedicados en cuerpo y alma a recorrer cualquier rincón para ofrecer lo que sea a cambio de un voto. Que la maceta está rota, le promete cien macetas si gana las elecciones. Que amanece un poco más tarde, si gana el sol saldrá antes. Que molesta el tabaco, se prohibirá fumar en todo espacio ya sea abierto o cerrado. Que las leyes no le permiten fumar donde desea, se cambiará la ley para poder fumar en cualquier lugar, ya sean hospitales o escuelas. A una promesa, viene otra y otra, siempre a sabiendas que después no podría cumplirlas todas a la vez. Y es que por vender, vende lo uno y su contrario. Me recuerdan también a ese vendedor de un mercadillo que siempre ofrece “dos huevos duros más que el vendedor vecino”. Pero en sus actuaciones de saltimbanqui por todos los rincones y esquinas no tiene en cuenta que los vecinos son reflexivos y eligen bien sus productos, que lo revisan todo con lupa incluso la última vez que compró una chaqueta de la misma marca y que se les deshizo en el primer día de uso. Pero D. Javi Monge erre que erre sin considerar que su forma de actuar es un desprecio y una desconsideración a sus propios vecinos. Y es que al Sr. Monge del PP, que claramente podría sustituir a Pinocho en la novela de Collodi, personaje que supone un claro aguijonazo contra la mentira y la pereza, no puede ocultar la maldad de sus propuestas pues cada vez que las hace le va creciendo la nariz. Y el Sr. Monge usa lo que sea para sus fines, pero desgraciadamente no puede ver su propia nariz sino es a través de un espejo del que parece carecer. Y la voz de la conciencia, representada por Pepito Grillo que le debe recordar y susurrar en el oído lo inmoral de su acción, no le hace efecto alguno. Pero quien actúa así es porque no vez la luz al final del túnel, lo ve todo negro y sabe que no ganará nunca unas elecciones, pues caso de hacerlo se vería implicado en un caso de estafa generalizada por la venta de unos productos en mal estado. Y que, por supuesto, después no podría devolver.

Pero los ciudadanos de Lebrija conocen y saben y recuerdan la historia de quienes hace unos pocos años les prometieron “dos huevos duros más”. Y ven cómo hoy, un ayuntamiento sin apenas aumentar los recursos, pues los medios existentes son los que son, va cambiando poco a poco y para bien la fisonomía de la ciudad. Y es que la pereza que se instaló en Lebrija durante cuatro años durante el momento negro del tripartito, tuvo que salir en desbandada por el voto de los lebrijanos y lebrijanas. Y hoy el Ayuntamiento está dominado por las ideas, la gestión y el trabajo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Un poco de seriedad

La acción política del PP en Lebrija está falta de seriedad. No sé si es que han perdido el norte y ya no saben cómo actuar, pero lo cierto es que semana tras semana algunos sentimos algo más que vergüenza ajena. Y es que el líder del PP lebrijano nos ofrece periódicamente una serie de ruedas de prensa ante los medios de comunicación, ruedas de prensa que no pueden dejar otra sensación en los profesionales de la información que de pérdida de tiempo. Y es que el presidente del PP parece ponerse ante las cámaras y micrófonos sin saber lo que va a decir ni cuál va a ser el resultado final de su discurso. Y esta semana lo ha vuelto a hacer.

Nos ha prometido con la solemnidad que acostumbra que “los infractores con sanciones de vandalismo puedan cambiar esas sanciones por trabajo a la comunidad”. Y Añadió a continuación que “lo piensan incluir en su próximo programa electoral”. La verdad es que la propuesta sería más que interesante si no fuera porque lleva tiempo realizándose en nuestra ciudad. Y es que en Lebrija nuestro Ayuntamiento viene acogiendo a condenados que realizan sus penas con trabajos a la comunidad. Son muchos los jóvenes y mayores que han realizado estos trabajos sustitutorios de su condena o sanción en nuestra localidad. Y es que el Ayuntamiento de Lebrija tiene un convenio con los Servicios Sociales Penitenciarios para acoger un número ilimitado de penados, por cualquier infracción, aun cuando la mayoría de éstos han sido condenados por conducir bajo la influencia del alcohol o por hacerlo sin el permiso de conducir. Estos lebrijanos han visto sustituidas sus condenas de prisión o multas en muchos casos por trabajos a la comunidad. También este gobierno ha impulsado la firma de un convenio en los mismos términos con la Junta de Andalucía para el caso de los menores de dieciocho años. Y estos trabajos se están realizando, con penados integrados con los propios trabajadores, con un respeto absoluto a su intimidad. No sé si el Sr. Monge preferiría que lo hicieran con el típico traje a rayas para que los lebrijanos pudiéramos distinguirlos y con el cartelito de “condenado por malo”, pero lo cierto es que rara es la semana que no haya en nuestras calles más de un ciudadano realizando estos trabajos en beneficio de la comunidad. En el caso de que los penados o sancionados no cumplieran con su trabajo a la comunidad en las horas señaladas por un juez, tendrían que pasar por su pena de prisión o abonar la multa a la que inicialmente hubiera sido condenado. Y se lleva cabo de forma seria y organizada.

Lo cierto es que pedir y solicitar cosas que ya se están llevando a cabo en nuestra ciudad se ha convertido en algo más que corriente en el PP lebrijano. Y es que todos recordamos como Don Francisco Bellido pidió públicamente ante las cámaras el comienzo de una obras que llevaban cuatro meses ejecutándose. O cuando preguntaban por los naranjos de El Cortinal que hacía tiempo estaban replantados tras las obras. Con actuaciones como ésta, el Sr. Monge no hace otra cosa que demostrar poco conocimiento sobre lo que se realiza en Lebrija, además de un nulo esfuerzo por informarse, que es lo menos que debería realizar y que le impediría hacer el ridículo de esta manera. Y ya puestos, si quiere ideas para llevarlas a su programa electoral que ya estén ejecutadas o se estén realizando, le puedo sugerir que prometan traer a nuestra ciudad la Inspección Técnica de Vehículos o el Tren de Cercanías. También podrían prometer la peatonalización de las calles Arcos y Cataño o la construcción de la pista de atletismo. Lo cierto es que el PP debería exigir más seriedad a su líder y un mayor conocimiento de lo que se está haciendo en Lebrija. Y es que tirarse a la piscina una y otra vez sin que ésta contenga agua trae estas consecuencias.

martes, 5 de enero de 2010

Rumores, inventos, falseldades, infundios...

Últimamente me he visto obligado a dedicar algunas de mis palabras desde esta tribuna al nuevo Presidente del PP lebrijano, D. Javier Monge. Y la verdad que no me gustaría tener que hacerlo más, ni empezar el año nuevo hablando sobre él, sería señal de que las cosas las empezaba a hacer mejor y con más responsabilidad. Pero desgraciadamente no es así, ya he advertido que el nuevo dirigente del Partido Popular gusta de tirarse a la piscina sin que ésta contenga agua, lo sigue haciendo y preveo que desgraciadamente mantendrá su fea costumbre. No sé si piensa que esas actitudes le afianzan en un liderazgo en su propio partido o quizás que de esta forma encubre su falta de consistencia para liderar al grupo que pretende ser el principal partido de la oposición en Lebrija. Desde luego lo que nunca logrará de esta manera es convertirse en alternativa de nada, y menos aún de gobierno. Me consta que son muchas las personas serias de derechas las que se sonrojan y sienten vergüenza con las actuaciones del Sr. Monge. Por este camino, le veo un corto futuro en nuestra ciudad.

Rumores, falsedades, inventos, infundios, fantasías, mentiras, falacias, engaños…una semana tras otra. En ello consiste toda la política que usa el Sr. Monge al servicio del PP local. Algunas de sus mentiras, tienen las patas tan cortas que caen por su base en pocos días. Pero a él parece darle igual, pues a una mentira, responde con otra semejante a la semana siguiente, o con la colaboración en la propagación de un rumor basado en falsedades. Lo lamentable es que nadie en su propio partido le diga nada o le aconseje que el camino para llegar a alguna parte no es ese. Quizás es que con él, se sienten resguardados en un mal momento para el PP lebrijano.

Un partido que tiene aspiraciones a gobernar algún día tiene que mostrar más responsabilidad que la presenta. No puede decir en la radio local con la audiencia de muchos ciudadanos que “cuando el rumor suena, agua lleva”, refiriéndose con ello a que “en el tuenti está circulando la noticia de que el Ayuntamiento va a celebrar las campanadas en el botellódromo”. No es serio contribuir a propagar falsos rumores. Y el Sr. Monge lo ha hecho con cierto descaro, aunque luego intentó negar que el dijera lo que dijo, pero grabado quedó y la radio lo hizo público después de negarlo por tres veces. Después silencio, ni una disculpa. Lo cierto es que prácticamente se llamaba a una revolución popular contra el Ayuntamiento por la mentira de “llevar la celebración de fin de año al botellódromo”, como consecuencia de ello algún joven indignado llamaba a quemar el árbol de navidad de la plaza. Pero llegó la noche del 31, nos comimos las uvas en la plaza y de lo dicho, ni me acuerdo. Poco serio.

Pero ahí no queda la cosa. Otro día muy reciente, con el más absoluto de los descaros, convoca a los medios. Noticia bomba nos anuncia. “El hospital ya no se construye”. “La falta de financiación impide que se construya”,…claro, que esas afirmaciones no representaban otra cosa que mostrar más un deseo que una realidad. Pero, ¿acaso él no conoce que el hospital no sólo está aprobado, también su obra figura en los presupuestos de la Junta de Andalucía y, además, está adjudicada a una empresa? Otra mentira con las patas muy cortas. Y es que todo aquel que desea intervenir en política no se le espera otra cosa que el buen sentido y la palabra responsable. Y así semana tras semana, da igual el tema que sea, todos recordamos como para él la plaza de España se había quedado sin palmeras y carecía de verde, los árboles de El Cortinal no aparecían por ningún lado. Y así falsedad tras falsedad. Ya por último se nos va de incendiario, y propagando falsedades, a una barriada lebrijana sin importarle los sentimientos de sus vecinos. Y es que el problema del Sr. Monge va resultar que es más de indecencia y que por el poder es capaz de mentir, causar daño y de aprovecharse de desgracias ajenas. Triste su contribución a la política.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Adoctrinamiento

La semana terminó con la habitual rueda de prensa del Partido Popular de Lebrija. Esta vez con D. Francisco Bellido y su nuevo Presidente el Sr. Monge, los dos juntos como queriendo demostrar que no hay problemas entre ellos, que aquello que dijo en el último Pleno, refiriéndose al Sr. Bellido de “que no le iba a tapar la boca con un esparadrapo” no era más que una anécdota pasada y que “ya se juntan”. Cuando observo las ruedas de prensa del PP lebrijano, siento que pretenden conseguir algún tipo de record, como a ver que semana la dicen “más gorda”. Y si ese era su verdadero objetivo, la verdad que esta vez lo han conseguido y han traspasado todas las líneas de lo permisible. No sé si es que se les llena la boca al hablar y no piensan lo que dicen, pero lo dicho en esta ocasión es del todo reprobable.

Han manifestado que desde el Ayuntamiento “se pretende adoctrinar a los niños y niñas” de Lebrija. Y lo repitieron en sus manifestaciones, “eso se puede calificar de adoctrinamiento”. Y se quedaron “tan panchos” y satisfechos como después de terminar una buena y difícil tarea. Y todo porque el Ayuntamiento, con ocasión de la puesta a exposición pública del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), se ha repartido entre los colegios un cómic donde se explica qué es un PGOU, cómo se construye una ciudad que sirva a los ciudadanos, la importancia de las zonas verdes, de las zonas industriales, de las zonas destinadas a equipamientos y servicios… Y es que estos señores del PP no saben distinguir entre lo que es educación y hacer pedagogía del adoctrinamiento, confunden en definitiva lo que es una formación integral de nuestros menores con “adoctrinar”. Pero lo han dicho y de forma clara, “Lo que este gobierno está haciendo es adoctrinamiento” para añadir que esos recursos “podían emplearlos en otros temas educativos”. Y es que sólo la estrechez de mente puede llevarles a este razonamiento.

Los ayuntamientos y otras administraciones públicas están obligados a realizar una labor eminentemente pedagógica que es necesaria, hoy más que nunca, en nuestra sociedad, sobre todo porque en un mundo tan economicista como en el que vivimos hay grandes poderes que les importan muy poco los intereses de los ciudadanos. Es obligación enseñar a nuestros niños y niñas que una ciudad tiene que estar construida al servicio de los ciudadanos, diseñada para que sirva a todos, mayores, niños y niñas, discapacitados, ancianos…, en definitiva una ciudad solidaria. Eso es educar en el respeto. Esa es una labor que hay enseñar, de igual manera que se educa en la educación vial o en el cuidado de nuestros parques o en un consumo responsable. Y eso se hace desde el Ayuntamiento, desde el nuestro, también desde otros muchos. Los Ayuntamientos en su labor pedagógica mandan mensajes continuos a sus ciudadanos. Y así colocar ceniceros y papeleras como acabamos de ver en nuestra nueva Plaza de España, es decirles a nuestros vecinos que no hay que tirar colillas al suelo, ni cáscara de pipas que luego ellos mismos pagarán para su recogida. Eso desde luego no es adoctrinar. Eso es hacer ciudadanos.

Y me llama la atención que sea desde el PP desde donde se hable de adoctrinamiento. Desde un partido que sí ha defendido que en la escuela se adoctrine. Desde un partido que sus orígenes está íntimamente ligado a un régimen franquista que hacía del adoctrinamiento la base de su supervivencia. Y es que no hay peor tiranía que la de apropiarse de las mismas almas. En una sociedad plural como la que vivimos hoy, la escuela no puede ser un lugar de adoctrinamiento, sino un espacio de formación integral, de educación en valores, de iniciación en el conocimiento científico y de aproximación al análisis de la realidad. La escuela tiene que ser un lugar donde se hagan ciudadanos respetuosos y responsables. Y en esa labor se debe colaborar desde toda la sociedad, profesorado, familias, ayuntamiento. Esto que con mala conciencia dicen los señores, Monge y Bellido no es adoctrinamiento. Todo lo contrario, es dar a conocer derechos ciudadanos que de adultos se defenderán de aquellos que sólo pretender enriquecerse a su costa. Y es que, Señores Bellido y Monge, no es de recibo que hagan política usando a nuestros niños y niñas. Espero que haya sido un desliz que no vuelvan a repetir.

jueves, 5 de noviembre de 2009

POLÍTICA y política

POLÍTICA y política. Con mayúscula y con minúscula. La de altura de miras y la miserable. La que planifica a medio y largo plazo para hacer ciudad, pensando en el futuro, en nuestros hijos y nietos y la que sólo piensa en el momento, la que únicamente busca la ocasión para arañar unos votos. Las dos coexisten desgraciadamente en nuestra localidad. La política con minúscula puede obtener un aplauso momentáneo, pero el que la practica debe conocer que al final el tiempo siempre quita y da la razón, y que la verdad termina por imponerse y que quién practica la política con minúscula es puesto en el sitio que le corresponde que no es otro que el limbo de la nada. Y para ello no tenemos mejor ejemplo que el tripartito de triste recuerdo para nuestra ciudad. Quiénes hicieron esa forma de hacer política hoy ya no están.

Y es que desgraciadamente algunos no escarmientan en cabeza ajena aunque ésta se encuentre al lado mismo de uno. Tiene el Sr. Monge del PP unos magníficos ejemplos junto a él para poder modificar el rumbo que ha elegido. Puede ver el Don Javier Monge cómo su partido, el PP, se descompone a marchas forzadas en Andalucía y en España. Pues nada, él erre que erre. A tropezar en la misma piedra, la que todos vemos, pero que se muestra invisible a sus ojos, tanto como los naranjos del Cortinal o las palmeras de la Plaza de España por los que quizás esté todavía preguntando. Y también se niega a escuchar las voces de su partido que reclaman otra política diferente. Y es que no hay peor sordo y ciego que el que no quiere oir, ni tampoco ver. Aunque puede que no sepa practicar otra política, que fue enseñado así, y que una vez puesto en el camino no se desviará ni un ápice del mismo. Y así es difícil trabajar por su ciudad, reconozco que es complicado ver más allá para quién no es capaz ni siquiera el distinguir entre un impuesto y una tasa. Mal camino lleva el Sr. Monge, por esa vía va derecho al limbo del olvido. Y es que es mala consejera el dejarse llevar por una sonrisa interesada o por la palmadita en la espalda de quien ha decidido que no es su momento.

No es una buena política la que lleva el Sr. Don Javier Monge, nuevo Presidente del PP lebrijano. Tampoco decente, más bien miserable para la ciudad que lo ha visto nacer. Utilizar los miedos de personas mayores para hacer política es de una indecencia supina. Mentir y engañar a nuestras personas de mayor edad con prometerles una solución a un problema enconado que las más de las veces desgraciadamente no está en manos del Ayuntamiento, sino de jueces y fiscales, es jugar con la buena fe de unos lebrijanos y lebrijanas que lo han dado todo por su ciudad y que no se merecen ser tratados y utilizados así. Pretender erigirse en salvapatrias, en el llanero solitario que todo lo arregla sin conocer siquiera el fondo donde se encuentra el problema y tampoco donde está la solución, es jugar con la buena fe de unos vecinos y vecinas que no necesitan de intermediarios para dirigirse al Ayuntamiento, de unos malos, torpes e interesados intermediarios. Pero siga el Sr. D. Javier Monge por esta senda, no haga caso a mis consejos y podrá comprobar qué poco recorrido tiene.

No es bueno para la oposición olvidarse de la política con mayúscula, de la que planifica una ciudad más humana, más habitable. Un política que habla de salud, del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, de Educación, de parques y jardines, de empleo, de crear zonas para que nuestros empresarios tengan donde ubicar sus empresas, de mejorar nuestras infraestructuras de agua, de mejorar nuestras calles y nuestras plazas, de mejorar la cultura de nuestros conciudadanos… Pero no, para el PP lebrijano es preferible fomentar el miedo y las incertidumbres de nuestros mayores. Mal camino el elegido. Ellos sabrán. De momento la gasolinera de El Cortinal está eliminada pese a que con ello haya perdido “encanto tradicional” como manifestó el PP en un folleto que repartió este verano. Y es que lo dicho, hay POLÍTICAS y políticas.

martes, 13 de octubre de 2009

Alguien debe tomar medidas

Alguien debe tomar medidas. Alguien desde dentro del PP de Lebrija debe parar los pies a su nuevo Presidente local D. Javier Monge. Es del todo indigno lo que este señor se permite entre sus vecinos y contra sus vecinos una semana tras otra. No sé si es una mala broma que otros le han gastado al Sr. Monge, pero él se lo ha creído y vive en una nube de la que no acaba de bajar. Y la verdad que sería lamentable que un día abriera los ojos y se estrellara desde semejante altura. Y es que no tener los pies en la tierra puede traerle estas fatales consecuencias. No es de recibo hacerle eso a nadie por eludir responsabilidades para con nuestra Lebrija. Pero en fin, ellos sabrán lo que pretenden hacer con el PP de Lebrija.

Lo cierto es que a nadie de bien se le ocurre llevar a su hogar a un vecino para criticar e insultar lo que hay en su propia casa. A nadie. Eso es del todo ridículo y no tiene calificación. Cuando uno trae a alguien a su casa es para contarle sus proyectos, sus sueños y mostrarle, desde luego, lo mejor. También es normal ofrecerle un café. A ningún alcalde se le ocurre irse al pueblo vecino a criticar lo que ve en la otra ciudad, entre otras cosas porque bastante tiene con lo suyo. Son varios lebrijanos los que me han llamado desde el viernes para que hiciera alguna crítica hacia el Sr. Monge y la Sra. Milagrosa por traer a otras personas a criticar a su pueblo, a Lebrija. Y tienen razón, que lo que haya que decir lo decimos dentro y no lo sacamos fuera. Del mismo modo que los problemas de un hogar se resuelven dentro, entre los hermanos. Y este señor Monge vive tan de espaldas a la realidad que no se da cuenta que son los mismos vecinos a los que él ha llamado a sus puertas, los que luego se han sentido molestos por traer a una concejala de otro pueblo para criticar a Lebrija. y desde luego, mucho menos de la localidad de Espartinas, ya conocida como “la pequeña Marbella” y no precisamente por la limpieza de sus calles, porque cualquier ciudadano medianamente conocedora de la realidad municipal, sabe que hoy Espartinas no es modelo de nada, más bien al contrario.

No puede traer el Sr. Monge y la Sra. Milagrosa Ganfornina, y no es la primera vez, a alguien de afuera a criticar nuestras calles, plazoletas y lugares de Lebrija. Venir a llamarnos “tercermundista” desde fuera ya es mucho molestar a nuestros vecinos. Pero si el que lo trae es alguien de dentro, un lebrijano que dice diariamente cuánto ama Lebrija, ya ni siquiera es de recibo. Además, ya ha llegado al extremo de repetir, desde su nube en más de una ocasión, “Cuando yo sea alcalde de Lebrija…”. En fin, de verdad, que no se puede jugar de esta forma con las personas.

En Lebrija hay muchas necesidades todavía, es cierto. Pero no se tiene, porque no existe, esa varita mágica que permite solucionar todos los problemas de una vez, de un solo golpe. Ni siquiera existe el genio que satisface nuestros deseos al frotar la lámpara maravillosa. Los problemas sólo se resuelven con trabajo diario, y los cuatro años de gobierno del tripartito fueron un parón para nuestra ciudad. Nos habla el Sr. Monge de contenedores soterrados, esos que el gobierno de Mari Fernández lleva colocando por toda Lebrija, poco a poco y que terminará llegando a toda la ciudad. Pero quien no hizo nada durante el tripartito, ni colocó ninguno, los quiere ya, pero ya en cada rincón. Y para eso qué mejor que traer a una concejala del PP de otro pueblo para hablarnos de medio ambiente. Y es que hace falta mucho cinismo para hablar de respeto al medioambiente desde el PP. Lo cierto es que hay vecinos molestos contra esta forma de actuar cada semana de este nuevo Presidente del PP. Y así nos lo hacen llegar porque saben que no necesitan a este sujeto para poner en conocimiento del Ayuntamiento sus problemas y sus necesidades. Que las puertas del Ayuntamiento están abiertas a sus vecinos y no necesitan intermediarios que los usen para sus fines políticos. Y desde luego, con el gobierno tripartito las puertas del Ayuntamiento estaban cerradas a sus vecinos. Y Lebrija tiene memoria.