jueves, 5 de noviembre de 2009

POLÍTICA y política

POLÍTICA y política. Con mayúscula y con minúscula. La de altura de miras y la miserable. La que planifica a medio y largo plazo para hacer ciudad, pensando en el futuro, en nuestros hijos y nietos y la que sólo piensa en el momento, la que únicamente busca la ocasión para arañar unos votos. Las dos coexisten desgraciadamente en nuestra localidad. La política con minúscula puede obtener un aplauso momentáneo, pero el que la practica debe conocer que al final el tiempo siempre quita y da la razón, y que la verdad termina por imponerse y que quién practica la política con minúscula es puesto en el sitio que le corresponde que no es otro que el limbo de la nada. Y para ello no tenemos mejor ejemplo que el tripartito de triste recuerdo para nuestra ciudad. Quiénes hicieron esa forma de hacer política hoy ya no están.

Y es que desgraciadamente algunos no escarmientan en cabeza ajena aunque ésta se encuentre al lado mismo de uno. Tiene el Sr. Monge del PP unos magníficos ejemplos junto a él para poder modificar el rumbo que ha elegido. Puede ver el Don Javier Monge cómo su partido, el PP, se descompone a marchas forzadas en Andalucía y en España. Pues nada, él erre que erre. A tropezar en la misma piedra, la que todos vemos, pero que se muestra invisible a sus ojos, tanto como los naranjos del Cortinal o las palmeras de la Plaza de España por los que quizás esté todavía preguntando. Y también se niega a escuchar las voces de su partido que reclaman otra política diferente. Y es que no hay peor sordo y ciego que el que no quiere oir, ni tampoco ver. Aunque puede que no sepa practicar otra política, que fue enseñado así, y que una vez puesto en el camino no se desviará ni un ápice del mismo. Y así es difícil trabajar por su ciudad, reconozco que es complicado ver más allá para quién no es capaz ni siquiera el distinguir entre un impuesto y una tasa. Mal camino lleva el Sr. Monge, por esa vía va derecho al limbo del olvido. Y es que es mala consejera el dejarse llevar por una sonrisa interesada o por la palmadita en la espalda de quien ha decidido que no es su momento.

No es una buena política la que lleva el Sr. Don Javier Monge, nuevo Presidente del PP lebrijano. Tampoco decente, más bien miserable para la ciudad que lo ha visto nacer. Utilizar los miedos de personas mayores para hacer política es de una indecencia supina. Mentir y engañar a nuestras personas de mayor edad con prometerles una solución a un problema enconado que las más de las veces desgraciadamente no está en manos del Ayuntamiento, sino de jueces y fiscales, es jugar con la buena fe de unos lebrijanos y lebrijanas que lo han dado todo por su ciudad y que no se merecen ser tratados y utilizados así. Pretender erigirse en salvapatrias, en el llanero solitario que todo lo arregla sin conocer siquiera el fondo donde se encuentra el problema y tampoco donde está la solución, es jugar con la buena fe de unos vecinos y vecinas que no necesitan de intermediarios para dirigirse al Ayuntamiento, de unos malos, torpes e interesados intermediarios. Pero siga el Sr. D. Javier Monge por esta senda, no haga caso a mis consejos y podrá comprobar qué poco recorrido tiene.

No es bueno para la oposición olvidarse de la política con mayúscula, de la que planifica una ciudad más humana, más habitable. Un política que habla de salud, del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, de Educación, de parques y jardines, de empleo, de crear zonas para que nuestros empresarios tengan donde ubicar sus empresas, de mejorar nuestras infraestructuras de agua, de mejorar nuestras calles y nuestras plazas, de mejorar la cultura de nuestros conciudadanos… Pero no, para el PP lebrijano es preferible fomentar el miedo y las incertidumbres de nuestros mayores. Mal camino el elegido. Ellos sabrán. De momento la gasolinera de El Cortinal está eliminada pese a que con ello haya perdido “encanto tradicional” como manifestó el PP en un folleto que repartió este verano. Y es que lo dicho, hay POLÍTICAS y políticas.