martes, 27 de enero de 2009

Los agentes de la T.I.A.

El Partido Popular está viviendo su particular semana de pasión. Semana que empezó desde el mismo momento en que Aznar fue sustituido por Rajoy y dejó en la picota a otros candidatos como Rato, Mayor Oreja, Gallardón o Esperanza Aguirre que también tenían aspiraciones. Lo cierto es que el temporal en el PP tuvo un comienzo, pero no se sabe cuando acabará. Y es que cada semana que pasa, la madeja se lía aún más.

Esta semana ha saltado a la opinión pública la presunta trama de espionaje en el PP. Antiguos guardias civiles, contratados por una Consejería de la Comunidad de Madrid gobernada por Doña Esperanza, seguían y espiaban a cargos políticos del PP. Cada día que pasa son más las personas que se descubren como espiadas. Y es que la lucha interna en el PP les está llevando por unos derroteros en los que nadie se fía de nadie. Y con esta situación no pueden ser alternativa de gobierno y conseguir la confianza de los españoles si entre ellos mismos no se fían unos de otros. Esperemos que por el bien de la pureza del sistema democrático, todo se aclare y los autores e instigadores de esta grave situación terminen con sus huesos entre rejas. Y es que ya son muchos los escándalos que nos ha dado la Comunidad de Madrid, desde su llegada al poder con trampas, y así todos recordamos a los tristemente célebres Tamayo y Sáez cuyo caso aún no se ha aclarado, a la creciente privatización de la sanidad y educación públicas. Y los ciudadanos de a pie vemos como la T.I.A., célebre agencia de espionaje del gran Ibáñez, vuelve a sacar sus agentes secretos del baúl de los recuerdos. Y así tenemos a los Mortadelos y Filemón, Anacletos o el mismísimo superagente 86 de turno pululando por nuestras calles, dejándonos un triste titular como “Los agentes de la T.I.A. cabalgan de nuevo”. Desde aquí nuestro ánimo a Francisco Mercado, periodista de El País, que con su periodismo de investigación está sacando a la luz este escándalo.

Y todo esto ocurre en medio de la gran crisis económica que asola al planeta y que afecta también a nuestro país. Todo podría resultar muchísimo más grave si los países europeos no se hubieran opuestos al desmantelamiento del estado del bienestar. Las políticas ultraliberales que pretendían dejarlo absolutamente todo en manos privadas y del mercado han fracasado. Aznar y Busch, máximos representantes de estas políticas, afortunadamente ya no dirigen sus gobiernos. Aunque de Don José María se habla últimamente que podría volver a dirigir al PP ante el fracaso de Rajoy. Mientras tanto anda por ahí negando el cambio climático. Además, en esta semana que acaba de pasar, ha sido nombrado por su defensa de las raíces cristianas, “Doctor Honoris Causa” por una universidad valenciana propiedad de la iglesia. Este nombramiento ha dejado perplejo a más de uno. Y es que para acceder a él es necesario que cuente entre sus méritos el haber realizado aportaciones de gran calado social. Y desde luego el Sr. Aznar no tiene otros méritos que meternos en la guerra de Irak contra la opinión de los españoles, apoyar las jaulas de Guantánamo o el de presidir un gobierno que para mantenerse en el poder intentó engañar a los españoles entre el 11 y el 14 de marzo adjudicando a ETA la autoría del mayor atentado terrorista ocurrido en España. Tampoco el haber disminuido las becas a nuestros estudiantes es un mérito para el “Honoris causa”.Y es que su currículum y la defensa del cristianismo no tienen punto en común alguno. Aznar, como Busch, tampoco se ha distinguido por su capacidad intelectual ni por ser defensor de valores democráticos. Y es que mas que “Honoris Causa”, debería haber sido nombrado Doctor “Horroris Causa”.

Y en la semana en que ha tomado posesión Obama como nuevo Presidente americano, no quisiera dejarestas líneas si un mensaje para la esperanza. Y así en su discurso dijo que “un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo se favorecen a los que ya son prósperos”.